Una herida de todos

lopez

A partir del compromiso que asumió el estado nacional en tomar como propias las banderas de verdad, justicia y memoria respecto a los crímenes cometidos durante la última dictadura militar, comenzó en Argentina un proceso de reapertura de cientos de juicios contra ex integrantes de las fuerzas de seguridad acusados de haber cometido delitos de lesa humanidad entre 1976 y 1983. Justamente en este contexto y antes de que se conociera la sentencia “a cadena perpetua en el marco de un genocidio” contra el represor Miguel Osvaldo Etchecolatz, es secuestrado y desaparecido hasta el día de hoy uno de los testigo fundamentales del juicio, el compañero Jorge Julio López.

Desde ese momento nuestra sociedad tuvo que experimentar una dolorosa situación que nos hizo retrotraer a las peores épocas del pasado. Distintas interpretaciones coincidan en que el mensaje mafioso iba dirigido a la población en su conjunto (para poner en evidencia que la maquinaria del terror aún continuaba en actividad), a los testigos (que brindarían su testimonio en futuros juicios) y al gobierno nacional (por impulsar políticas de juicio y castigo). Si algo se le puede achacar al estado y a sus fuerzas democráticas de seguridad, es en haber subestimado a estos sectores reaccionarios que desde la sombra actuaron (y actúan) para tratar de imponer “mensajes aleccionadores”. Aprendiendo de este caso, otra actitud se tomo frente al secuestro de Putod y Gerez, donde rápidamente se monto un operativo de rescate y en cuestión de horas los compañeros aparecieron sanos y salvos.

Hoy mas que nunca creemos necesario que se derrumbe el “pacto de silencio” que mantienen los genocidas desde hace tanto tiempo, porque estamos convencidos que es mucha y muy valiosa la información que callan sobre el destino de miles y miles de detenidos-desaparecidos. En este sentido se cae de maduro que ellos también saben donde esta López, los motivos que llevaron al hecho y sus autores materiales.

Estamos convencidos que la única salida para desterrar a la impunidad es a través de la profundización de la instancia judicial, exigiendo la aceleración de los juicios contra los genocidas junto a un cambio total y absoluto en la forma de actuar en la investigación por la segunda desaparición de Jorge Julio López.

Necesitamos llegar a la verdad,  sea cual sea el resultado.

H.I.J.O.S. Regional La Plata

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